
En una ciudad como Barcelona, donde las aperturas gastronómicas son constantes y las recomendaciones vuelan rápido, no siempre es fácil distinguir qué sitios valen realmente la pena. Espacios que no necesitan grandes discursos porque todo está en el plato, en el ambiente y en cómo te hacen sentir. Por eso, cuando un lugar funciona, sin artificios, se nota.
Ese es el caso de La Rosa – Pizza Bar. Una nueva pizzería italiana abierta en la mítica Plaça Eïvissa del barrio de Horta de Barcelona. Lejos del bullicio y con mucha personalidad. Su propuesta: Pizzas, cocktails & rosas. ¡Vamos a verlo!
La Rosa – Pizza Bar es un restaurante informal donde la tradición italiana se encuentra con el producto local. Su cocina gira en torno a pizzas gourmet de masa madre (también sin gluten), elaboradas con ingredientes seleccionados, mezclas sorprendentes y únicas, perfectas para compartir y probar así sus múltiples opciones. Una masa trabajada con tiempo, ligera, que sostiene sin dominar. El resultado son pizzas ligeras, sabrosas y con una textura que marca la diferencia.
Nosotros probamos La trufada, con salsa blanca con trufa y parmesano DOP envejecido 24 meses y yema de huevo (yema de huevo opcional) y La Rosa, con base de pesto, mozzarella, jamón ibérico, rúcula, burrata, cherrys, parmesano y reducción balsámica de Pedro Ximénez.
El resto va desde clásicos como la Margarita a propuestas más italianas como la Carbonara o la Siciliana (base blanca, fior di latte, mortadela, burrata y pistachos), hasta creaciones con identidad local como la Vallenca, con calçots y romesco, o la Payesa, con butifarra, el menú combina tradición y producto de proximidad. También destacan opciones más creativas como la Cabra & miel, que combina queso de cabra, nueces y miel de romero, o la Correfocs, con chorizo ibérico picante. Una carta variada que equilibra lo gourmet con lo reconocible.
El espíritu del proyecto nace de sus abuelas (italianas, argentinas y catalanas) que les enseñaron a cocinar con paciencia, elegir buenos productos y disfrutar del placer de sentarse a la mesa juntos. Aquí la pizza es el eje, pero no el límite.
Como decíamos, la carta no se limita únicamente a la pizza. El restaurante ofrece una selección de entrantes y platos pensados para compartir, donde la materia prima es siempre la protagonista. Nosotros probamos sus dos tipos de croquetas: la carbonara y la de espinacas con gorgonzola, suaves y sabrosas. Y también su bruschetta, que en este caso no es con tomate como marca la tradición, sino que, en un guiño hacia la cocina catalana, es de escalivada (con queso de cabra).
En la línea fusión Italia-Catalunya encontramos también el provolone con salsa romesco o la berenjena parmigiana con queso de cabra del Ripollès. El resultado es una carta que mantiene la esencia mediterránea pero con identidad propia, combinando tradición, proximidad y un enfoque contemporáneo.
Entre los imprescindibles en materia de entrantes también hay las patatas con trufa y parmesano, la focaccia casera o la burrata con tomate confitado y albahaca fresca.
Uno de los elementos diferenciales de La Rosa Pizza Bar es su apuesta por el concepto de pizza bar contemporáneo. El espacio combina gastronomía y ocio con una barra donde se sirven hasta nueve variedades de spritz y cócteles de autor, ideales tanto para el aperitivo como para alargar la noche.
Más allá de clásicos como el Negroni o el Pornstar Martini, destacan propuestas más originales como el Nutelliny, que mezcla café espresso, vodka, Nutella y licor de café. Además, el spritz se convierte en protagonista con múltiples versiones: desde los clásicos (Aperol, Campari o Hugo) hasta opciones de autor como mandarina y bitter, sandía y albahaca, limoncello con fresa o el que probamos nosotros, con lavanda y Saint Germain, floral y equilibrado.
La Rosa Pizza-Bar espacio moderno y acogedor donde conviven estética cuidada y espíritu informal. El espacio consta de tres pisos: la planta baja donde encontramos la barra, un segundo piso con mesas íntimas para dos y un tercero ideal para cenas con amigos. El ambiente es moderno, acogedor y con una identidad muy marcada, lo que lo convierte en un lugar perfecto para:
Hablamos de luz tenue, terciopelo granate en cortinas y sillones, paredes con papel pintado de rayas, mesas de madera… y rosas rojas presentes en cada mesa, haciendo gala del nombre del local.







