
En pleno Barri Gòtic de Barcelona se encuentra Kynoto Sushi Bar, un restaurante íntimo y acogedor con muy pocas mesas, ideal para cenas románticas o reuniones pequeñas. Con 20 años de historia, ofrece sushi fresco y de autor, preparado al momento, y una atención cercana a cargo de Tito, que hace que cada visita sea especial. Un clásico que combina tradición, calidad y un ambiente único en la ciudad. En el centro también existen las propuestas con historia y de calidad y hoy os hablamos de una de ellas.
Kynoto Sushi Bar es un restaurante pequeñito, con no más de 6 mesas, lo que lo convierte en un espacio muy íntimo y romántico. Está dividido en dos plantas:
La planta baja cuenta con un par de mesas altas con taburetes y la barra con la sushiwoman, donde puedes ver cómo se prepara cada plato al momento.
La planta alta, perfecta si buscas algo más romántico, con luz tenue, pocas mesas (todas para 2 personas) y una mesa más grande para unas 8 personas.
Esta distribución hace que la experiencia sea personal y tranquila, ideal para cenas en pareja o reuniones pequeñas.
La cocina de Kynoto Sushi Bar es la típica de un sushi bar auténtico: sushi, sashimi, temakis y algunos platos que fusionan la cocina oriental y mediterránea. Hay poca comida caliente, pero todo lo que sirven es fresco y de excelente calidad, preparado al momento gracias a su tamaño reducido. Cada bocado refleja la atención y dedicación que ponen en cada plato.
Probamos su sopa de miso y su ensalada de wakame como entrantes y dos uramakis especiales, a cada cual más rico. El uramaki Sayako contiene gambas, salmón, queso crema y aguacate y está recubierto de furikake y escamas de pez bonito. Y el segundo aun flambeado, anguila y aguacate.
Dado que el local es pequeño, conviene reservar o acudir temprano, especialmente en fin de semana.
Si te apetece barra, es un acierto: ver cómo preparan el sushi añade experiencia.
Para los amantes del sushi clásico, pedir nigiris o sashimi de calidad; para los que prefieren rolls más elaborados, los “uramaki” especiales valen mucho la pena.
Aunque no explícitamente indicado, ir con una disposición relajada es buena idea: el local invita a disfrutar sin prisas.







