En el corazón del Eixample barcelonés, La Gormanda es mucho más que un restaurante: es el sueño hecho realidad de la chef Carlota Claver. Tras formarse en la Escuela de Hostelería Hofmann y trabajar en el restaurante familiar Alba Granados, Carlota decidió emprender su propio camino.
Junto a su marido, Ignasi Céspedes, abrió La Gormanda en 2017, un espacio donde la cocina de temporada y los productos locales son los protagonistas. La Gormanda fusiona la tradición catalana con técnicas culinarias modernas en un espacio acogedor que brinda un servicio atento y personal. En La Gormanda comes de maravilla y te sientes como en casa.
La Gormanda ofrece una cocina de temporada basada en productos locales y de proximidad. Cada plato refleja el compromiso de Carlota Claver con la calidad y la sostenibilidad.
Su cocina refleja pasión, talento y espíritu de riesgo, combinando creatividad con respeto a la tradición. Cada plato se elabora con productos de temporada de máxima calidad, cuidando cada detalle tanto en la concepción como en el emplatado.
Lejos de exponer una carta extensa, Claver propone menos de 15 platos que van variando y que te hacen disfrutar de lo lindo. Platos que demuestran que aún hay terreno por explorar en la tradición si hay talento y espíritu de riesgo.
Nosotros comimos consomé con setas y fino; tarta de queso, anchoas de Santoña y pimientos escalibados; berenjena confitada, papada y anguila ahumada; y canelón de cordero con setas. Para rematar, un delicioso lingote de gianduja con crujiente de chocolate.
Los menús degustación son la esencia de La Gormanda. El menú degustación cuestra 85 € e incluye 4 entrantes, 2 platos principales y 2 postres, que van variando y que, por lo tanto, son ‘sorpresa’ (siempre adaptándose a gustos y necesidades).
Enterarse de que quedaba libre el viejo colmado junto al que vivía la pareja, fue el detonante que animó a Carlota Claver, sin pensárselo, a emprender su propio proyecto y dejar atrás el día a día en el restaurante de sus padres que llevaba su nombre, el Carlota, y que antes había sido el Alba París.
La Gormanda conserva el encanto del antiguo colmado que ocupaba el local, con sus tres niveles, las tradicionales voltes catalanes y las vigas de madera. El espacio combina la calidez de la madera con la pureza del blanco, reflejando la misma filosofía slow y de respeto por el producto que define su cocina.
El restaurante se despliega en tres niveles: la planta a pie de calle, el piso superior y una mesa privilegiada junto a la cocina, reservada para quienes buscan vivir la experiencia desde dentro. Esta distribución encarna la esencia de Carlota Claver: una cocina honesta y transparente, donde el cuidado por el producto y la atención al detalle se sienten en cada movimiento. Comer frente a la cocina es ser testigo del ritmo tranquilo y preciso con el que se construye cada plato. ¡Buen provecho!







