
Detrás del restaurante está Alexis Gardes, originario de Perpiñán. Su proyecto parte del interés por el producto y por construir una experiencia en la que intervienen la comida, el vino y el espacio.
El nombre tiene que ver con esa mirada: presentar cada plato como una composición visual. La idea se extiende a los muebles, las flores y los distintos detalles que acompañan la mesa. El origen francés de Gardes también ayuda a entender el peso que tienen los quesos y el vino dentro del conjunto.
Ese es el punto de partida más interesante de Cuadro. Una cocina que permite entrar por lo visual, con dos productos -queso y vino- alrededor de los cuales se puede organizar la comida.
La selección de vinos reúne blancos, tintos, naranjos, rosados y espumosos, con referencias de Catalunya, otras zonas de España, Francia e Italia.
Entre las botellas aparecen nombres como La Rumbera, de Oriol Artigas, Missatge en una ampolla, de Amós Bañeres, o Albahra, de Envínate. Para quienes queráis explorar los vinos naranjas, la carta incluye Ovella Negra, de Mas Candí, y Mandarines, de La Natural. Son algunas referencias que permiten hacerse una idea de la selección antes de ir.
Aquí merece la pena conversar con el equipo y explicar qué os suele gustar. Leandro, el sumiller del restaurante, acompaña esa elección; si preferís pedir por copas, podéis consultar las opciones disponibles ese día.
Para quienes busquéis dónde tomar vinos naturales en Poblenou, el interés de Cuadro está también en lo que puede acompañar a la botella. Y ahí entran los quesos.
La carta ofrece dos formatos. Por un lado, una trilogía de quesos, con tête de moine, brezain ahumado y gouda de 36 meses. Por otro, una tabla más amplia con brie trufado, queso de cabra del Pirineo, comté y mimolette, acompañados de frutas deshidratadas, miel y una vela de mantequilla.
Son propuestas que permiten plantear la visita alrededor del queso, escogiendo después el vino, o hacerlo al revés. También pueden ser el comienzo de una cena en la que seguir recorriendo la carta.
La cocina de Cuadro juega con formatos reconocibles y combinaciones que les dan otra lectura. Las bravas incorporan salsa de kimchi y alioli; el bikini de autor, carrillera y queso semicurado; y la berenjena laqueada se acompaña de yogur griego, cítricos, menta y feta.
También encontramos una focaccia de burrata trufada con tomates cherry, pesto y pistacho, y un ceviche de lubina con leche de tigre, aguacate y salsa de maracuyá.
En los postres conviven una torrija de brioche con helado de vainilla y una propuesta más singular: la crema de limón eléctrica, con crumble, nata montada y flor de jambú.
La carta permite, así, pasar de una tabla de quesos a una comida con platos de verduras, pescado o carne. Esa amplitud es parte del atractivo para una mesa donde cada uno llega con un apetito distinto.
Cuadro está en Pamplona, 33, y cuenta con terraza. Ofrece carta, menú de mediodía y opciones para grupos, de modo que la propuesta puede encajar en momentos distintos: una comida entre semana, una cena o un encuentro alrededor del vino y los quesos.
Es una dirección para tener en cuenta si os interesa explorar los vinos naturales en Barcelona y os apetece hacerlo con una propuesta gastronómica que vaya más allá del acompañamiento.







