17 de febrero de 2026

Trattoria Enriquetto: pasta italiana en Barcelona

Una trattoria con historia y nombre propio

Trattoria Enriquetto abrió sus puertas hace poco más de un año. El restaurante abrió sus puertas en 2024, en el espacio que anteriormente ocupó el mítico Pervers. Su nombre es un homenaje a Enric Rebordosa, socio fundador, y refleja el cariño y la pasión de él por la cocina italiana.

Desde el primer momento, Enriquetto se siente como una trattoria honesta: un lugar acogedor e italiano, sin grandes artificios, donde la cocina emerge desde la técnica y el producto más allá del espectáculo. Y por esto desde su apertura, el restaurante se ha hecho un hueco entre los amantes de la pasta en Barcelona.

Antipasti auténticos y ligeros

La propuesta gastronómica de Enriquetto gira en torno a los antipasti y la pasta, con una carta concisa pero potente, con platos que ritman entre clásicos italianos y pequeñas sorpresas con personalidad

Entre los antipasti destacan: la sabrosa ensalada de alcachofas (con alcachofas a la plancha regadas con aceite, parmesano y un toque de limón), el clásico vitello tonnato (delicioso y genuino) y la berenjena a la Parmigiana (otro clásico que no puedo dejar de pedir). Para acompañar todo esto, nada mejor que una buena focaccia casera.  Esto es lo que elegimos nosotros, pero entre sus propuestas también encontramos la burrata con pesto y tomate o la mortadela con parmesano. Todos los antipasti además tienen un elemento clave: abren el apetito sin saturar, por lo que te dejan en perfecto estado para la pasta posterior. 

Todos los antipasti además tienen un elemento clave: abren el apetito sin saturar, por lo que te dejan en perfecto estado para la deliciosa pasta que viene. 

Pasta italiana en Barcelona: técnica y tradición

Dejando los entrantes atrás, vamos ahora con la verdadera protagonista de Trattoria Enriquetto: la pasta. Aquí la realidad es que resulta muy difícil escoger habiendo spaghetti alla carbonara, gnocchi al pesto con stracciatella, raviolo di burrata alla norma o los fetuccine Alfredo, unos de los más populares del local (con mantequilla, parmesano y pecorino). Pasta aparte, encontramos también risotto de bacalao mantecato y romesco, pescado alla puttanesca, tagliata y albóndigas all’Arrabbiata 

Nuestra elección pasó por el mar y montaña, juntos pero no revueltos. Así, pedimos los spaghetti allo scoglio y los pappardelle con coda alla vaccinara. Los spaghetti de marisco fresco contaban con gambas, almejas, mejillones y calamarcitos, todo ligeramente salteado y mezclado con un hilo de aceite de oliva y un toque de ajo. Los pappardelle, anchos y planos, cocinados al dente, absorben perfectamente la salsa de coda alla vaccinara (un guiso de rabo de vaca cocinado a fuego lento), resultando en un plato lleno de cuerpo y profundidad. Cada bocado combina la suavidad de la pasta con el sabor intenso de la carne y el tomate, creando un equilibrio potente pero armonioso que hace que cada tirada de pasta se disfrute hasta el final del plato.

Como broche final, nos dejamos seducir por un original tiramisú con carquinyolis, que une la tradición italiana con un guiño catalán. Preparado directamente en la mesa, sorprende por su equilibrio: la crema suave y aterciopelada se combina con el crujiente de los carquinyolis, cerrando la comida con un contraste de texturas y sabores que deja una sensación memorable.

 

Una trattoria honesta que respeta la tradición italiana y pone la calidad y el sabor por encima de cualquier artificio

Ambiente y diseño que complementan la experiencia

El espacio te traslada directamente a Italia. Un local acogedor donde el blanco, el verde y el rojo de la bandera de Italia acompaña mesas y sillas de madera. El local combina diseño contemporáneo con la calidez de una trattoria tradicional. La sala alargada con cocina vista permite ver cómo se prepara cada plato, mientras los materiales naturales como madera y piedra, junto a la iluminación cálida, aportan sensación de hogar. 

Un detalle que llama la atención son los carteles de las parades colgados en las paredes. Un detalle que hace único el espacio son los carteles de las parades que decoran las paredes. Allí se pueden ver referencias cinematográficas y culturales, como “Toto.Un turco napoletano” o “Il Gattopardo”. Este juego visual aporta un toque lúdico y cercano y refuerza la identidad de la trattoria. 

Además, la terraza junto a la placita tranquila del Parc del Turó de Monterols es perfecta para comidas al aire libre, sumando un toque mediterráneo que complementa la experiencia gastronómica.

El servicio es cercano y amable, y todo el conjunto (platos, ambiente y atención) refuerza la sensación de estar en un pedacito de Italia en Barcelona.

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