Su menú gastronómico incluye tres platos, postres y Petit Fours y tiene un precio de 35 euros. Para empezar: bombas de vermut y unos aperitivos de bienvenida que incluían unos bocaditos de cochinita pibil, una crema con queso de cabra y unos pinchos de chistorra. A esto le siguió una ensalada de papaya verde tailandesa con langostinos, cangrejo de caparazón blanco y sorbete helado de cilantro y lima. rodaballo crujiente (que se podía comer al completo) con mayonesa de yuzu y costillar cocinado a baja temperatura -que se desacía en nuestra boca. Y para rematar esta delícia, un postre diferente para cada una de las que fuimos: La vie en rose, formada por frutos rojos, helado de fresa, espuma de chocolate blanco con agua de rosas y algodón de azúcar; ¡Qué viva México!, con chocolate mexicano, mezcal, lima, coco, crumble de almendras, achiote, sal de gusano, jalapeños y helado de mole poblano; y el tercero, una espuma de crema catalana y helado de vainilla. Tras todo este manjar, y si os pasáis por allí, ¡guardad un huequecito para los Petit Fours!, que vienen en una caja de costura y están buenísimos, como todo el resto.
¿Dónde? Passeig de Miramar, 44
Horario: domingos y lunes tardes cerrado







