Cuando hablamos de La Brochette lo hacemos de un local pequeño pero acogedor y luminoso, que invita a pasar y en el que te sientes como en casa. De inspiración sixties, en él predominan los tonos contrastados, del blanco con el amarillo, el verde azulado y el dorado. El objetivo de sus dueños es que nos sintamos como en casa y el hecho es que lo consiguen, con el espacio y también con su trato cercano y amable.
En lo que a la carta se refiere, ésta se basa en una materia prima de calidad. El pollo utilizado en La Brochette no es ecológico (puesto que su tamaño era demasiado grande para realizarlo a l’ast) pero sí se trata de pollastre groc català alimentado con cereales. A la cabeza de su propuesta encontramos el pollo a l’ast, macerado 24h con 7 especies marroquíes, y que puedes pedir también take away. Y a partir de aquí hay ensaladas, brochetas, croquetas, butifarra, canelones, hamburguesas y uno de los especiales de la casa, el tajin de pollo con limón confitado… También encontramos opciones vegetarianas o sin pollo, como el salmón, la berenjena a la parmesana (¡deliciosa!), el vitello tonnato…. Es obligado en La Brochette dejar un hueco para el postre, porque no puedes irte de allí sin probar cualquiera de sus delicias caseras. Tarta tatin y tiramisú de impresión, pero el top es, sin duda alguna, su cheesecake, ¡imperdible!
Menú del día: 12,50€























