A LomoBajo entras a través de unas escaleras y una vez arriba te encuentras con un tipo de carnicería/cocina, donde se cocina y está expuesta la carne que más tarde vas a consumir. Aquí sorprendre su buey en proceso de maduración, que ocupa él sólo una nevera y que puede estar en esta nevera especial hasta 365 días. Casi nada. Y es que precisamente esta carne, madurada días y días es el santo y seña del local. De hecho, lo que pretenden tanto de LomoBajo como de LomoAlto, ubicado en la primera planta, es iniciar a sus comensales en el mundo de la carne madurada, algo poco tratado hasta el momento en Barcelona. Además de carne de vacuno, el restaurante ofrece carne de buey de
primera, una auténtica excepción entre la restauración española.
Procedente de los pastos leoneses, los bueyes son alimentados con los
mejores cereales (centeno, trigo y lino) y en un ambiente de
tranquilidad. El equipo culinario de LomoBajo completa un proceso de maduración de la
carne (además de buey, el restaurante sirve ternera gallega y vaca vieja
de Primera) basado en un cuidadoso juego de temperaturas y humedad, con
el que consiguen una textura tierna y un sabor extraordinario. De la mano del chef Carles Tejedor presentan una carta donde la materia prima es el princiapal reclamo. La esencia de LomoBajo es simple. Y por ello, su éxito convierte su cocina en genial y única.
En su carta encontramos entrantes para picotar (ensaladas, croquetas de cecina -¡riquísimas!-, pimientos del Padrón, patatas fritas,..) y una carta basada, como no, en los bocadillos
de carne. Carne de primera, eso sí. Encontramos Rock&Rolls, bocadillos con pan de brioche
inglés; Pepitos, de ternera; y hamburguesas. En las imágenes podréis ver
el que es, sin duda alguna, la estrella del local el Rock&Roll con steak tartar de buey, ¡una delicia!; y también la hamburguesa de vaca vieja, con la que descubriréis sabores únicos desconocidos hasta el momento. ¿Los postres? Caseros, así que no os los perdáis.
¡Qué aproveche!































