Tras las ostras, optamos por una ensalada marroquí con garbanzos, espinacas, hummus, dátiles, arándanos y pan de pita; unas Piaju con Piri-Piri, unas croquetas elaboradas con lentejas rojas acompañadas de una salsa ligeramente picante, una receta callejera típica del África Oriental; y unos Pao de Queijo, un plato tradicional de Minas Gerais (Brasil) consistente en unos panecillos rellenos de pata de cerca cocida a baja temperatura, kale y mermelada de guayaba. Como platos principales, optamos por curry verde de pollo y gambas con arroz jazmín y coco (Tailandia) y por el solomillo ibérico de cerdo huitlacoche, acompañado de puré de camote, aceite de achiote y huitlacoche salteado (México).
La cena la rematamos con un ganache de chocolate negro de Guatemala con aceite y sal y un Te Chai, una torrija de te chai acompañada de crumble de canela y helado de chocolate con leche y te chai. Y con algunos de sus cocktails de autor: Sawadee Cup, un cocktail que oscila entre lo dulce y lo picante, a base de ron, coco, jenjibre, chilli, hojas de kar y ginger beer inspirado en Koh Phangan; el Bustani Sour, más especiado, con base de ginebra, falernum, jarabe de romero, naranja bitters y limón; el Nimasaki, con Jinzu gin, yuzu, jenjibre y té matcha; y el Romeo, con Bombay Original, licor de cassis, italicus, sirope de romero y de arándanos, clara de huevo y limón.








