Paseas por la céntrica Rambla Catalunya. Tiendas y más tiendas, oficinas y algún que otro restaurante. Y, de repente, cuando ya te aproximas a la calle Consell de Cent, te encuentras con esta pequeña joya: el Forn de Sant Jaume.
El escaparate del local, repleto de dulces recién hechos, te obliga a parar durante unos minutos y admirarlo. Pastas recién hechas que aún están calentitas (son archiconocidos sus croissants), pastelería y repostería exquisita y los bombones y dulces de toda la vida. De hecho, aquí fue donde vi de nuevo algunos de los dulces que me traía el Tió cada Navidad.
En el mismo local, pero separada de la tienda, hay una pequeña y acogedora cafetería donde se pueden tomar uno de los cafés más contundentes que jamás he probado. El servicio es rápido, eficiente y muy cordial y los precios no están mal teniendo en cuenta la zona.
Así pues, El Forn de Sant Jaume es uno de esos locales con encanto que siguen manteniendo la estética de antaño, además de elaborar los productos artesanalmente, tal y como lo hacía la primera generación que lo regentó.
Forn de Sant Jaume is one of this places that bewitch you. It atmosphere is really quite and it looks like in the old days. There, you could buy delicious cakes, sweets and, also you could drink something in its café, which is beside the shop. Everything is home-made and every morning you could eat a freshly baked croissant!
Para más información / For more information: Forn de Sant Jaume















